Cuentober 2020, día 22
El guardián en el pantano Mientras corría entre fango y hierbas no lograba sacarse de la cabeza esa risa, y su solo recuerdo le helaba la sangre. Será un trabajo fácil, le habían dicho. Ve a esta dirección, recoge los cuerpos, y tíralos en la parte más honda del pantano. El problema era que debía usar su auto, y para acercarse lo suficiente al lugar era mejor tener una 4x4, o al menos algo con doble tracción, pues las marismas del humedal eran traicioneras, sobre todo en esta época del año, pero su jefe se rió cuando sugirió que le consiguieran una. "Seguro te las arreglarás", le había dicho mientras le daba una palmada en el hombro. Avergonzado, no dijo una palabra más y decidió llevar su auto. ¿Qué era lo peor que podía pasar? Quedarte atorado, idiota, eso era lo peor que podía pasar. Su auto se había atascado a unos cincuenta metros de donde esperaba llegar, y jamás podría sacarlo de ahí sin ayuda. Detestaba hacer esta clase de trabajos solo, sobre todo de noche, pero sabí...